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Lunes 22 de Octubre de 2012
VALDEGOVÍA Y EL ROMÁNICO

Juan Carlos Abascal (Espejo) ha escrito este interesante artículo sobre el románico de Valdegovía. VALDEGOVIA Y EL ROMANICO El pasado 29 de Septiembre, con amigos del Románico, guiados por el joven pero experto Ricardo Garay, tuvimos la oportunidad de disfrutar del abundante románico del Valle de Valdegovía, en una apretada jornada cultural. Se visitó en primer lugar la Ermita de San Juan Bautista en el pueblo de Cárcamo, donde podemos destacar la inscripción en una piedra en el interior de la ermita “El cister estuvo aquí año 1.150”, contemplar su magnífica arquitectura románica, y desmitificar la presencia de una supuesta cruz templaria, que en realidad tiene visos de ser una cruz de vía crucis, según tradición en el pueblo. Destaca esta bella ermita por su acusada sobriedad, en especial su bella portada igualmente austera en su decoración. Los canes observan distintos motivos, pero desgraciadamente muchos de ellos mutilados. En el capitel podemos observar escenas del génesis y referencias a Caín y Abel, figuras algo deterioradas donde se puede apreciar un hombre con un cuchillo. A continuación, Astúlez, pueblo presidido por su castillo que se alza majestuoso sobre el mismo, pero lamentablemente en estado ruinoso. Su iglesia se dedica a San Millán, influencia del Monasterio de San Millán de la Cogolla. Se puede ver una característica propia del románico de Valdegovía: pieza que se ve arriba de las arquivoltas, cuando lo normal es que sea un arco constructivo con varias piedras, en Valdegovía con una solo, porque la obra de mampostería se sustenta desde abajo. Magnífico el capitel que en una ventana exterior representa una barca con pescadores y sus redes y que evoca la pesca milagrosa, aunque a diferencia del románico tradicional le falta la figura del tercer personaje, Jesús de pié en la barca,aunque quizá de forma purista puede representar la frase de Cristo: navega mar adentro por la que se identifica a la Iglesia en comunidad . El original románico se acentúa en el ábside circular, donde se encuentra un bello ventanal, que muestra en los capiteles de sus columnillas interesantes motivos florales y humanos. La velada portada de entrada a la Iglesia, así como los tradicionales canes completan los restos románicos. La torre de planta cuadrada, se completa con el tradicional cuerpo de campanas. Lamentablemente la iglesia, sin culto en la actualidad, se ha convertido en un pequeño almacén de mobiliario y otros enseres suponemos comunitarios del pueblo. Continuó nuestra visita por la población de Valluerca, donde se aprecia una pequeña recuperación de sus casas, pero no así de su Iglesia, dedicada a Santa María, que perimetralmente está rodeada de vallas para impedir su acceso a la misma, dado el peligro que representa la posible caída de materiales de su fachada e interior. A la original espadaña se le ha unido posteriormente un edificio para transformarla en torre. Posiblemente estemos ante una Iglesia fundacional de un señor particular que coloca la torre, coloca la iglesia con su espadaña independiente. En la parte alta de la espadaña románica se observan también dos troneras románicas. Destaca su ábside semicircular con una pequeña ventana en el mismo, cuyo dintel va adornado con fajas semicirculares y otros motivos. Bajo una ventana cegada se observa tallada una serpiente bíblica que hace relación a la tentación, al pecado original, pero al faltar la imagen de Eva que suele acompañar a este tipo de representación, podemos pensar también genéricamente en la representación del mal. Como curiosidad en uno de los canecillos la figura de un dragón, otra figura maligna a añadir a la serpiente y ambas figuras orientadas al Norte, que representa en la iglesia lo frío, lo malo, en contraposición al Sur, al sol de justicia que representa a Cristo. Magnífica la maquinaria del reloj de su iglesia, pensamos que de primera mitad del siglo XIX, y que debería ser objeto de al menos de su retirada de un lugar con peligro de desprendimiento y su exposición en otro local del pueblo mientras no se proceda a la restauración de su iglesia. Terminamos la mañana en la localidad de Tobillas, con la visita a su iglesia dedicada a San Román, antiguamente también de San Cosme, recordándonos su antiguo Monasterio, fundado por Abito, en el año 822, y centro de desarrollo de Valdegovía junto con el de Valpuesta. La primitiva iglesia forma parte del recinto monacal del que apenas quedan restos. La parte más antigua, su cabecera de forma cuadrada. Un cerramiento muy peculiar pues está hecho con una cúpula no con las habituales bóvedas de cañón. En el año 933 se realza el ábside y es una parte de las obras que se hicieron entonces que se pueden contemplar, hasta que en el siglo XII se hace una nueva reforma y con elementos de la zona, tobas principalmente, se intenta magnificar el edificio. Restos mozárabes o visigodos se pueden ver en el interior de la iglesia. Destacan algunos canecillos y cornisas de su alzado norte. Edificio importante para ver la evolución arquitectónica desde el prerrománico, a iglesia de monasterio, hasta convertirse en parroquia de un pueblo. Ya por la tarde, una primera visita a la Iglesia de San Saturnino en el pueblo de San Zadornil, enclavado en el Valle de Valdegovía, pero administrativamente perteneciente a Burgos. Templo de una sola nave cubierta con bóveda de cañón, reforzada con arcos fajones apuntados. En el exterior, seguimos las explicaciones sobre la portada con arquivoltas adornadas con baquetones y la torre, también en estilo románico del llamado tipo burgalés, con ventanas en los pisos superiores. Protegiendo la portada, en el muro sur, galería porticada. La escultura decorativa de este templo se localiza en los capiteles de la portada, los arcos del pórtico y el vano del muro occidental. Los capiteles de las columnas presentan decoración vegetal, rostros humanos y gallináceas. En su interior imprescindible la vista a sus retablos e imágenes, así como diversas piezas de orfebrería. A continuación visita a la espadaña románica de la Iglesia de San Millán en el pueblo de Villamaderne. Exenta de la Iglesia. Esta conserva en sus dos portadas restos románicos, una de ellas actualmente tapiada, y que presenta decoración ajedrezada y flanqueada por columnas rematadas por capiteles. La espadaña es la más esbelta del románico alavés, con res cuerpos sobre un gran vano apuntado y cinco huecos de campanas. Bajo el campanario y protegida por una reja se encuentra lo que sería posiblemente la capilla de la primitiva iglesia del siglo VII. Seguimos por Bellojín, para contemplar su iglesia con advocación a San Cornelio y San Cipriano, donde nuevamente nos encontramos a una doble advocación que nos puede hacer pensar en origen templario. Bellísimo ejemplar del románico más antiguo. Podíamos calificarlo como un templo con encanto. Ábside semicircular, canecillos tallados con escenas antropomorfas y zoomorfos. Bella portada con dos aves enfrentadas y entre ellas nuevamente una serpiente, donde vemos la dualidad entre el bien y el mal. A su derecha la parcial visión de un ventanal románico, restaurado con más buena intención que con visión arquitectónica. Al hacer esta última restauración se encontró una cruz que podemos ver con su alfa y omega y que sí podemos relacionar con el mundo templario. Decoración sencilla en sus canecillos, se puede contemplar una boca de leviatán, del infierno y un hombre y una mujer con barbuqueque que quizá hagan relación a los donantes. La torre a los pies de la ermita coronada por el campanario, que ensalza la seductora belleza de esta pequeña pero magnífica ermita. Y para terminar el plato fuerte de Valdegovía, su catedral, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunciòn en Tuesta. En los años 70 del siglo pasado, se eliminan algunos elementos arquitectónicos de su estructura para dejarla más armonioso pero se le quita parte de su pasado en especial su torreón defensivo, también con contenido templario. En su exterior lo más destacado es su portada y la cabecera. Su potente ábside con una estética muy singular. Los contrafuertes lo que generan es que no sea una construcción vertical sino más bien horizontal. Precisamente por esa potencia evita la altura y nos recuerda a zonas más burgalesas como la iglesia de San Nicolás en Miranda de Ebro, y lo va a hacer porque la anchura de la nave tiene que cerrarse con unas bóvedas de crucería románicas. Precisamente estos contrafuertes tan potentes nos indican que nos acercamos al gótico. Todos los ventanales se articulan mediante dos entradas de acuerdo con las arquivoltas muy sencillas, a excepción de los capiteles destacando las caras, encontrando en algún capitel hasta tres rostros, todos ellos de expresión tranquila, sin situación grotesca como se hallarán en el interior, el vello bien peinaditos, y preferentemente hombre. De todas las máscaras que se pueden ver tanto en el interior como en el exterior va a ver muy pocas mujeres porque quieren expresarnos una imagen de la humanidad no del género. Para hacerla más románica de lo que era y se le añaden dos canecillos y dos ventanales de la iglesia desaparecida del pueblo de Betolaza que no tienen nada que ver con el programa iconográfico de la iglesia de Tuesta. Marcas de cantero se encuentran por toda la iglesia tanto en su interior como en su exterior siendo de las más habituales, ninguna extraña o con rarezas. Los dos canecillos especiales no los encontramos en el lado norte. En los canecillos volvemos a encontrar abundancia de máscaras, pero con muecas más amplias, algunos abren la boca, otros sacan la lengua, y se intercalan con seres monstruosos y fantásticos, como grifos, y algunos animales como una tortuga, que representa lo positivo, que va con paso firme y su coraza la protege del mal, imagen de un cristiano bien formado. Tenemos el único templo donde el artista decide aparecer en la obra. Su firma aparece en la bóveda “Elías me hizo”. Y terminamos la visita con las explicaciones sobre su portada y su interior. No faltará quien extrañe que nos contentemos sólo con mencionar la visita. La razón que tenemos no es tanto la falta de espacio, sino la consideración de una Iglesia de la que han dado cuenta muchos historiadores no sólo en artículos periodísticos, sino también libros sobre ella, y harto conocida ya en nuestro entorno, hemos preferido resaltar el románico de esos otros pequeños pueblos visitados y no tan conocidos como este de Tuesta. Además bien merece esta iglesia para conocer todos sus detalles una visita guiada a la misma, que es ofrecida por la Oficina de Turismo de Valdegovía.

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