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Miercoles 31 de Octubre de 2012
LOS 2 RETABLOS DE SAN MARTÍN DE BACHICABO

El decubrimiento de un retablo fingido en el ábside de la parroquia de San Martín de Bachicabo se produjo de forma fortuita al retirar en 2006 el lienzo que presidía el retablo mayor para su restauración. Estas pinturas parietales fueron un complemento habitual en el exorno de los templos alaveses, pues finalizada la fábrica de esta iglesia en 1554 por el cantero vizcaíno Martín Sáenz de Arteaga,se procedió a su pinceladura entre 1555 y 1556. Esta obra fue realizada por Juan de Armona, pintor ayalés establecido en Orduña y uno de los maestros de pincelar iglesias mas activo de la comarca. Su labor consistió en el recubrimiento de sus muros y bóvedas con imitaciones arquitectónicas como despieces, casetones y almohadillados que regularizaban, modulaban y ennoblecían un edificio de sillarejo, como aún se puede apreciar a ambos lados de la cabecera ochavada. El retablo pintado constituye una catequesis llena de ingenuidad que va ilustrada por filacterias con nombres de los evangelistas e incripciones como la antífona en latín que se canta antes del salmo 121 en la dedicación de iglesias por el obispo: HEC EST DOM DES FIR MI TER, "Esta es la casa del Señor, firmemente edificada". Integran su programa los evangelistas San Juan y San Marcos en el primer cuerpo y San Lucas y San Mateo en el segundo, flanqueando a la escena de la Huida a Egipto, rematándose el conjunto por el monumental Calvario con la Magdalena abrazada a la cruz y la Jerusalén celestial y las armae Christi en el fondo. Una de las figuras mejor resueltas, dentro de sus trazos elementales, es la San Juan al inspirarse en el grabado homónimo de 1518 de Agostino Veneziano a partir de un original de Giulio Romano, en tanto que para la Huida a Egipto se inspiró en los grabados de esta escena de Schöngauer y Durero. No han llegado a nuestros días ni el sagrario ni la imagen de la talla titular, a quien aún recuerda la invocación: BEATE MARTIN//ORA PRO NOBIS. Se trata del único conjunto documentado y conservado de este pintor, junto a las pinturas del Santuario de Escolumbe en Catadiano. Se trata de unas pinturas elementales de una paleta limitada y características muy similares a las que se aprecian en otras iglesias rurales del noroeste alavés, Bizkaia y Cantabria, y muy distintas a las que los peritos maestros del pincel de los talleres de Vitoria y Mondragón. La financiación del actual retablo mayor de talla solo pudo ser afrontada en 1677, año en el que los arquitectos cántabros Francisco y Santiago Martínez de Arce, vecinos de Liendo, ejecutaron una obra con columnas de emparrado compacto y profusa talla vegetal que anuncia el arte churrigueresco. También de cierta calidad son las declamatorias tallas de San Joaquín y Santa Ana, obras salidas probablemente de la gubia de José Palacio Arredondo, escultor del taller de Limpias, quien sigue modelos vallisoletanos de Gregorio Fernández. Esta costosa obra quedó por ello "en blanco" sin policromar, siendo la única parte dorada el tabernáculo expositor rococó. Este retablo se construyó para albergar seis lienzos legados por don Sebastián Hurtado de Corcuera, distinguido personaje vecino de Bergüenda, quien entre otros cargos y destinos en Panamá, Filipinas y Canarias, fue capitán de los tercios en Flandes. Preside el conjunto el magnífico cuadro de San Martín partiendo la capa, obra vandyckiana que sigue grabados de emperadores romanos y modelos de Rubens, Van Dyck y Crayer y que ha conservado su marco original, al igual que los de la Virgen de la leche y San Francisco de Asís en meditación. Muy interesantes son asimismo los lienzos del Descendimiento del ático, copia de la famosa pintura de Rubens de la catedral de Amberes (1611-1614), y el de San Miguel abatiendo al demonio, que sigue hasta en detalles ínfimos el tema homónimo realizado en 1636 por Guido Reni para la iglesia de los Capuchinos de Roma. Más popular, aunque de clara iconografía contrarreformista es el lienzo de la Sagrada Familia o la Trinidad en la tierra situado en la calle del lado del evangelio del ático. La modélica solución arbitrada en Bachicabo, el adelantamiento del retablo de talla dentro del presbiterio, adosado a un ensamblaje de madera que remeda el ábside del templo, va a permitir la contemplación de los dos bienes más notables que atesora esta iglesia, sin grandes alteraciones respecto a su disposición original. Así podemos admirar el primitivo retablo fingido pintado a la cal a mediados del siglo XVI y oculto hasta tiempos recientes, y el excelente retablo de fusta barroco que, siguiendo una tradición alavesa que se decanta por el color en el exorno, acoge varios lienzos entre los que sobresalen los de San Martín partiendo la capa, San Miguel y el Descendimiento, que se insertan en la gran pintura barroca europea. Un proyecto de tal envergadura ha sido posible gracias al convenio de la Comisión Mixta, Diputación-Obispado, a través del Servicio Foral de Restauraciones y en colaboración con el Servicio de Patrimonio Histórico-Arquitectónico del Departamento de Euskera, Cultura y Deporte de la D.F.A. Las diferentes actuaciones (retablo pintado, retablo de talla e imágenes, lienzos con sus marcos y la estructura de madera a modo de ábside) han requerido del trabajo cualificado de varias empresas y profesionales, que nos dejan como resultado un caso singular de recuperación y exposición de nuestro mejor patrimonio mueble. Estas intervenciones han sido totalmente respetuosas con el culto y han tenido en cuenta la exposición, la seguridad y la accesibilidad de los retablos.

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