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Sabado 29 de Diciembre de 2012
TRAVESÍA INTEGRAL DE LA SIERRA DE ÁRCENA. ARTÍCULO PYRENAICA Nº257

Ricardo Hernani ha publicado este interesante artículo en el número 257 de la revista Pyrenaica: "TRAVESÍA INTEGRAL DE LA SIERRA DE ÁRCENA (VALDEGOVIA). En los confines del Occidente alavés se dibuja una extensa sierra a modo de frontera natural entre el valle de Valdegovia al norte y el de Tobalina al sur. Colonizada por el pino albar, la maleza y el boj, la larga serranía nos ofrece un atractivo perfil roquedo que se precipita hacia las tierras vascas mientras del otro lado de la vertiente se divierte encajonado el río Ebro. Quien conozca estas montañas ha fantaseado siempre con enlazar todo el cordal en una única jornada. BARRIO (701m), Valdegovía, bucólico enclave cercado completamente por los ramales que se precipitan desde la Sierra de Árcena. Un bando colgado en una de las paredes del pueblo advierte de la aparición en el mismo de un chivo sin identificación...Tras aprovisionarnos de abundante líquido en la fuente de la plaza, subimos a la iglesia por la pista que se dirige al monte. Sorteamos la puerta metálica, el camino se introduce en el bosque para ganar altura progresivamente. Pronto, nace a mano izquierda (0h25), señalado por un cairn, el sendero que permite atajar y remontar un duro repecho a través del túnel que configura el arbolado. Conectamos así de nuevo con la pista casi a la altura ya del portillo de La Hoz (993m/0h 35). A nuestra izquierda, el cercano peñasco de Los Castros, a la derecha la visible cruz de Bachicabo con su ladera cubierta enteramente por el bosque y el boj. En el horizonte, el paisaje amarillea en búsqueda de la cercana castilla. Remontamos la pendiente, por el serpenteante sendero. Llegamos a la zona alta, el avance se complica aunque la línea del cortado nos sirve de referencia para alcanzar la cruz de Bachicabo (1199m/1h2). La panorámica resulta exagerada sobre las tierras valdegovinas. Con la mirada, recorreremos también el roto cordal hacia La Mota y el Cueto, punto culminante de la sierra. Es hora de descender, de desaprovechar la altitud ganada en dirección oeste, de nuevo entre la vegetación, totalmente a ciegas. La senda nos baja de forma abrupta y sin pérdida alguna posible al collado Canto Pero (1066m/1h 30m). Volviendo la vista atrás, sorprende el cerrado bosque que acabamos de surcar. Tomamos una pista hacia el oeste que abandonamos inmediatamente por otra herbosa superior, que dejamos a su vez en esta ocasión por un sendero que acomete el Castro Mayuela, rodeándolo muy de cerca para salir a unos metros tras la cumbre (1h40). A la izquierda, remontamos la roca hasta el buzón con la inscripción de Canto Pero/Castro Mayuela (1201 m/1h 44). De nuevo en el cordal, situamos entre la cima anterior y la amplia mole de La Mota, hallamos una vieja alambrada que seguiremos mientras nos deleitamos con la abundante presencia de flores merenderas. Debemos superar un confuso tramo sobre el propio cordal en el que destaca un puesto para la pasa de palomas y que ha sido precisamente desbrozado por los cazadores, para salir de esta forma al collado de Hozalares (1111m/2h 20). Una señal artesanal adornada con un lauburu indica en su zona alta la dirección al norte hacia Barrio y al sur hacia Sobrón. Obviando ambas, y al oeste, a mano derecha, ascendemos ligeramente hasta encontrar los útiles cairns que marcan el nacimiento de la senda que rodea la muralla rocosa de La Mota por el norte. Pegados a la base de la misma y según la faldeamos surge la profunda canal que nos permitirá entre altivos farallones rocosos ganar la meseta (2h 50), sobre la que se alzan a mano izquierda, entre roquedo y bosque, los curiosos buzones de la cima (1315 m/3h.) Desde nuestra posición, sobre el despeñadero, se descubre el siguiente objetivo: el Cueto y tras este el resto del cordal aún distante. Una ligera bruma embellece el valle. Lo lógico de regreso al portillo de salida de la canal es seguir literalmente el cordal, pero enseguida nos damos cuenta de que resulta misión imposible. Aún poniéndonos todo tipo de atuendo encima a fin de evitar los arañazos, la vegetación configura una auténtica muralla imposible de penetrar, y ello a pesar de que la existencia de algún viejo cairn denota anterior presencia senderista. Nos damos la vuelta a la altura de una modesta cueva. Aprovechando un paso, perdemos altura para rodear el cortado por su base a lo largo de un sendero hacia el oeste. Ello nos permite acercarnos progresivamente al cortado de Herramuera (1221m) en cuyas cercanías, del lado castellano de la sierra, enlazamos con la pista (3h 20) para todoterrenos procedentes de San Martín de Don que alcanza las inmediaciones del Cueto, facilmente identificable a la derecha por la antena de comunicaciones y vértice geodésico de su cima (1367 m/3h 40). Sugestiva panorámica al norte sobre la Peña Carrias y el pueblo de Nograro con la Torre de Salazar. La siguiente cumbre, la quinta de la etapa, el Risco del Mojón Acuchillado se nos muestra apacible. Cubrimos de forma rápida la modesta distancia que nos separa de ella, por terreno herboso y fácil, sin apenas vegetación, superando el Portillo de Nograro, uno de los pasos más habituales entre vertiente de la sierra, hasta el pastizal de la cumbre (1342 m/4h 5), decorado por el buzón del Club Senderista Karpanta y propicio lugar para el el obligado avituallamiento de la etapa. Proseguimos rumbo al Mojón Acuchillado, el trazado comienza a ofrecernos un adelanto de los que nos espera: bajar, remontar, buscar el paso, boj, maleza... el filo del cresterío se mantiene de guía. Procuramos no perder altura y seguirlo al máximo, el terreno se domestica gradualmente al tiempo que la silueta del buzón cimero del Mojón Acuchillado se bosqueja ya cercano (1354m/4h 40). Hasta aquí el tramo más transitado de la sierra de Árcena. Desde un extremo, las ascensiones individuales al Bachicabo, La Mota y al Cueto, desde Barrio, Bachicabo, Nograro o Sobrón, en ocasiones uniendo dos cimas, rara vez alcanzando las tres. También la combinación del Cueto con las cumbres del Risco del Mojón Acuchillado y Mojón Acuchillado, desconocidas de nuestro lado de la serranía, más populares entre los montañeros que inician la caminata en Plágaro. En la distancia, y desde el otro extremo, el Revillallanos, centenaria cima accesible desde Villafría de San Zadornil, escasamente frecuentada salvo por los coleccionistas. Entre nuestra situación, sobre el Mojón Acuchillado y el Revillallanos se perfila una altiva cresta rocosa cayendo a plomo al norte sobre Valdegovía, en ocasiones incluso a voladizo. La caida es absolutamente vertical. Este tramo había constituído el principal acicate para nuestra travesía de la sierra ya que incluso en internet apenas había un par de difusas referencias para poder así enlazar todas las cumbres de la sierra. No es de extrañar; una vez metidos en el cresterío las ladeas castellanas se desparraman lejanas al tiempo que al norte se remarca el abismo. Pronto, la marcada senda desaparece difuminándose, engañándonos al tratarse en todo caso de trochas de ganado que se pierden sin sentido alguno. Intentamos ganar el cordal con bastante dificultad pero éste nos defrauda también, debiendo bajar, subir, saltar, esquivar... No hay camino, por lo tanto no se puede describir. Tras más de una hora, la dificultad atempera, vislumbrándose más cercano el vértice geodésico sobre la cima de Revillallanos. El cordal se antoja ahora más limpio. Aunque las apariencias engañan, acometemos decididos las últimas pendientes hasta la cumbre (1297m/7h). Han sido algo más de dos horas para salvar apenas 3 Km, incluyendo la escondida cima de Peña Escalera (1281 m) sobre el propio filo. El dato nos da idea de la dureza del tramo. El vuelo de los buitres enmarca el solitario carácter de estas tierras. El descenso al principio dócil, y después más veloz sobre el collado Cantiportillo (1248 m/7h 30) nos da alas. Desde este portillo podríamos salir al norte ya hacia Villafría de San Zadornil donde hemos depositado uno de los dos vehículos. No obstante, decidimos alcanzar el abombado perfil de la novena cumbre, el Valdelamediana (1218m/7h 50) y lanzarnos pendiente abajo por la abrupta senda que juega con el cortado hacia el collado de Santa Ana (907m/8h15). Los más puristas ganarán de forma directa la anexa cima de Santa Ana (1039m), décima y última cumbre de la sierra de Árcena, en una rápida escalada que en tres cuartos de hora nos deja en el mismo lugar. El "Camino de Herrán", pista que enlaza nuestro destino con el poblado burgalés de dicho nombre acoge nuestros cansinos pasos hasta entrar en Villafría de San Zadornil (916 m/9h 30/21 Km)."

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