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Martes 05 de Febrero de 2013
LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA, FRANCISCO DE LONGA Y ESPEJO

Nuestro historiador local, Juan Carlos Abascal, nos ha enviado este interesante documento sobre la vida en Espejo entre los años 1808-1814 y su papel en la Guerra de Independencia. Nos es imposible publicar el artículo entero, pero para abrir boca, aquí teneis las primeras páginas. Quien esté interesado en leer más, se puede poner en contacto con la Oficina de Turismo (turismo@valdegovia.com) LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA, FRANCISCO DE LONGA Y ESPEJO GUERRA DE LA INDEPENDENCIA La Guerra de la Independencia Española, Guerra del Francés o Guerra Peninsular (1808-1814) fue un enfrentamiento militar entre España y el Primer Imperio Francés, parte de las Guerras Napoleónicas, provocado por la pretensión de Napoleón de instalar en el trono español a su hermano José Bonaparte, tras las abdicaciones de Bayona, motivadas por la querella entre Carlos IV de España y su hijo y heredero Fernando VII, orquestada por los franceses, que se inició con el Proceso de El Escorial y culminó con el Motín de Aranjuez. La Guerra de Independencia se solapa y confunde con lo que la historiografía anglosajona llama Guerra Peninsular, iniciada en 1807 al declararle Francia y España la guerra a Portugal, tradicional aliado del Reino Unido. También tuvo un importante componente de guerra civil a nivel nacional entre afrancesados y patriotas. El conflicto se desarrolló en plena crisis del Antiguo Régimen y sobre un complejo trasfondo de profundos cambios sociales y políticos impulsados por el surgimiento de la identidad nacional española y la influencia en el campo de los «patriotas» de algunos de los ideales nacidos de la Ilustración y la Revolución francesa, paradójicamente difundidos por la élite de los afrancesados. Según el tratado de Fontainebleau (27 de octubre de 1807), el primer Ministro Manuel Godoy preveía, de cara a una nueva invasión hispano-francesa de Portugal, el apoyo logístico necesario al tránsito de las tropas imperiales. Sin embargo, los planes de Napoleón, iban más allá, y sus tropas fueron tomando posiciones en importantes ciudades y plazas fuertes con objeto de derrocar a la Casa de Borbón y suplantarla por su propia dinastía, convencido de contar con el apoyo popular. El resentimiento de la población por las exigencias de manutención de las tropas extranjeras, que dio lugar a numerosos incidentes y episodios de violencia, junto con la fuerte inestabilidad política surgida tras el motín de Aranjuez y el ascenso al poder de Fernando VII, precipitó los acontecimientos que desembocaron en los primeros levantamientos en el norte de España y la Jornada del 2 de mayo de 1808 en Madrid. La difusión de las noticias de la brutal represión, inmortalizada en las obras de Francisco de Goya, y de las abdicaciones de Bayona del 5 y 9 de mayo, que extendieron por la geografía española el llamamiento, iniciado en Móstoles, a enfrentarse con las tropas imperiales, decidieron la guerra por la vía de la presión popular a pesar de la actitud contraria de la Junta de Gobierno designada por Fernando VII. La guerra se desarrolló en varias fases en las que ambos bandos tomaron sucesivamente la iniciativa, y se destacó por el surgimiento del fenómeno guerrillero que, junto con los ejércitos regulares aliados dirigidos por Arthur Wellesley, duque de Wellington, provocaron el desgaste progresivo de las fuerzas bonapartistas. La población civil, que padeció los efectos de una guerra total, en la que tanto franceses como los aliados se cebaron con la población y objetivos civiles, saqueando y pillando a gran escala y devastando, por ejemplo, la industria española, considerada una amenaza para sus respectivos intereses.1 Los primeros éxitos de las fuerzas españolas en la primavera y el verano de 1808, con la batalla del Bruch, la resistencia de Zaragoza y Valencia y, en particular, la sonada victoria de Bailén, provocaron la evacuación de Portugal y retirada francesa al norte del Ebro, seguida en el otoño de 1808 por la entrada de la Grande Armée, encabezada por el propio Napoleón, que culminó el máximo despliegue francés hasta mediados de 1812. La retirada de efectivos con destino a la campaña de Rusia fue aprovechada por los aliados para retomar la iniciativa a partir de su victoria en la Batalla de Arapiles (22 de julio de 1812) y, contrarrestando la ofensiva francesa, avanzar a lo largo de 1813 hasta Pirineos, derrotando a los franceses en las batallas de Vitoria (21 de junio) y San Marcial (31 de agosto). El tratado de Valençay (11 de diciembre de 1813) restauró a Fernando VII y dejaba a España libre de la presencia extranjera, pero no evitó la invasión del territorio francés, siendo la batalla de Toulouse (10 de abril de 1814), el último enfrentamiento de la guerra. Refiriéndose a la guerra de independencia española, Napoleón I, en su exilio, declaró: Esta maldita Guerra de España fue la causa primera de todas las desgracias de Francia. Todas las circunstancias de mis desastres se relacionan con este nudo fatal: destruyó mi autoridad moral en Europa, complicó mis dificultades, abrió una escuela a los soldados ingleses... esta maldita guerra me ha perdido. FRANCISCO DE LONGA Francisco Tomás de Anchia Longa fue un guerrillero español de la Guerra de la Independencia Española. Nació el 10 de abril de 1783 en el caserío Longa de Mallavia (Vizcaya), por lo que fue apodado Longa, pasando a ser éste su nombre más conocido. Desde muy joven vivió en La Puebla de Arganzón (Burgos) donde trabajó como aprendiz de herrero, llegando a casarse con la hija de su patrón adquiriendo así una buena herrería. Al sobrevenir la invasión napoleónica, en 1809 se puso al frente de una partida de 100 hombres de gran combatividad con la que se dedicó a la guerrilla en tierras de Burgos, Álava y aledaños, uniendo sus fuerzas a menudo a la partida de Abecia. Tenía por entonces 26 años. Estos dos contingentes formaban una temible fuerza sorpresiva que emboscaba ya en puertos como el de Descarga, ya en Pancorbo, en Orduña o en Valdeajos. Se dejaban caer por sorpresa sobre los convoyes napoleónicos exterminando a sus componentes y llevándose el correo o los avituallamientos. Poco a poco fue incrementando sus fuerzas hasta crear una verdadera unidad militar, la División de Iberia. En 1812, siendo ya Coronel, se apodera de Castro Urdiales tras derrotar a los imperiales en Cubo y Miranda. Algo más tarde los sorprende en el valle del Sedano derrotándolos tras la muerte de Fromant y Bremont, general y coronel respectivamente. Al llegar el momento decisivo de la batalla de Vitoria Longa se pone a las órdenes de Sir Graham; al frente de la División Iberia toma Gamarra Menor -acción decisiva, porque corta la ruta de retirada del enemigo- y persigue a los franceses. Participa en la toma de Pasajes, en la batalla de San Marcial y penetra en Labort con Wellington. En 1813 vuelve a la península donde es nombrado general, más tarde mariscal de campo y en 1825 teniente general. Murió en 1831 a los 48 años de edad. Actualmente puede contemplarse, en la localidad vizcaína de Cenarruza-Puebla de Bolivar,un monumento erigido en su honor por la Real Sociedad Bascongada de amigos del País(RSBAP) Para conocer la relación de Francisco de Longa en Espejo tomamos los datos del libro “Francisco de Longa, de Guerrillero a General en la Guerra de la Independencia”, cuyo autor es José Pardo de Santayana y Gómez de Olea. ESPEJO 1808 Espejo aquel año era un pueblo tranquilo que ni se imaginaba lo que le tocaría pasar en los años siguientes. Sus muchas propiedades eran explotadas por el Concejo. Las agrícolas eran dedicadas al cultivo de trigo, base de la alimentación de aquella época, y que también servía como dinero pues con trigo se pagaba según hemos podido constatar al médico, al maestro, al cirujano….También se socorría a los necesitados a través de la Cofradía de la Vera Cruz que existía entonces. El pueblo tenía sus almacenes y trojes donde guardar el trigo. La siembra y recogida de la cosecha se realizaba mediante veredas entre todos los vecinos. En las cuentas del pueblo de Espejo se ven separadamente por una parte “Cargo de Trigo”, estos es los ingresos obtenidos por lo recogido, y por otra parte “Data de Trigo”, estos es en que se había gastado en el trigo recogido. Las propiedades inmuebles eran entonces, aparte de la Casa Concejo que actualmente conocemos, y donde se ubicaba también la Escuela de Niños, una casa carnicería y una casa taberna. Tanto la carne como el vino eran competencia concejil. La casa carnicería se arrendaba y correspondía al Concejo determinar la carne que se debería de traer, la calidad de la misma, así como el mantenimiento, cuidado y vigilancia de las pesas para que el arrendatario carnicero no engañara a los vecinos en el peso. Por supuesto como propietario, el Concejo asumía el mantenimiento y cuidado de la casa. Esta casa carnicería se ubicaba junto al actual puente de La Mota, según vamos a su derecha, entre la cava del río y el actual camino que nos lleva al Txiringuito. Sabemos por vecinos del pueblo que esta casa estaba en ruinas a comienzos del siglo XX, y sus piedras fueron aprovechadas para otra construcción sobre 1.940.Por cierto en aquella época no se pesaba en kilos como ahora sino en libras. La casa taberna era atendida por una persona a servicio del Concejo al que se le pagaba por desmenuzar el vino. Éste se traía en pellejos. Los pellejos eran normalmente de macho cabrío, los mejores de entre 30 y 35 kilos de peso, y se obtenían pellejos u odres con una capacidad actual de unos 80 litros, o lo que es lo mismo 5 cántaras, medida la cántara que también existía en aquellos años. El tabernero contratado debía desmenuzar el vino contenido en aquellos pellejos en medidas inferiores y que eran, en primer lugar como hemos dicho la cántara. La cántara contenía 8 azumbres. Su equivalente actual es de 2 litros aproximados por azumbre. Una azumbre se dividía en dos media azumbre y esta media azumbre en “quartillos”, que así se escribía entonces. A fin de año el tabernero debía de dar cuentas de lo recaudado por la venta y entregarlo a la caja del Concejo. Era costumbre y obligación agasajar a los visitantes con vino, y así las cuentas del Concejo de Espejo, cuando se daban anualmente, empezaban con el gasto de vino habido en el año y el motivo. En Espejo se regalaba o convidaba, esta era la expresión que se utilizaba entonces, y según hemos podido ver en las cuentas de aquellos años, a los Pastores por el día de Reyes, a los mozos del pueblo en su día, a los vecinos que acudían a las romerías de Angosto, Mellera y Nuestra Señora de Vallejo, a los regidores, alguaciles y otras autoridades de otros pueblos cuando venían por encargos a Espejo, a los pobres que transitaban, así como a los presos que iban de justicia en justicia hasta llegar a su destino. También era obligado convidar a vino a los vecinos cuando había veredas, cuando se velaba a los muertos, y en tantas ocasiones que dichos gastos en azumbres de vino nos sirve para la crónica de la estancia en Espejo tanto de las fuerzas francesas como de las guerrilleras. Por aquellos años el pueblo de Espejo procedió a la colocación en la Iglesia de su reloj, joya que hoy podemos ver expuesto a la entrada de la misma para orgullo de sus vecinos y regocijo de sus visitantes. El mismo fue contratado al maestro relojero de Berantevilla, Carlos de Perea, y su costo total de 2.100 reales, fue pagado en diversos plazos en los años siguientes. Estuvo en funcionamiento hasta 1.988, en que se cambió por el actual. La fisonomía de Espejo, empezaba a ser la actual que conocemos. En 1.774 se acabó la construcción de la actual carretera de Pancorbo a Bilbao, y el tramo que pasaba por Espejo, quedó afectado en forma que ya no pasaría por el pueblo por la actual calle Saturnina Salazar, junto a su iglesia, y pasando el puente de La Mota iría hacia Villanañe por la actual parcelaria. La carretera omitió su paso por el interior del pueblo y continuar recta por donde hoy la conocemos. Eso hizo que los espejeños, dedicados tantos siglos a acoger en sus fondas a los arrieros que tanto transitaban esta carretera, empezaran a expandir y construir sus casas por la actual carretera de Bilbao que hoy conocemos. Por los libros de reparto de alcabalas sabemos qué tipo de impuestos se pagaban en el propio pueblo a la Junta: Quatropea; Raíz, Mesones y Tiendas. Estos impuestos se pagaban anualmente en tres veces que denominaban primer, segundo y último tercio de alcabala. El impuesto de quatropea se pagaba por la compraventa de animales cuadrúpedos y corría a cargo del vendedor. Encontramos también que los cambios de animales también tributaban. Entre los animales encontramos: machos, mulas, bueyes y caballos. Se pagaba un real por cada animal vendido o cambiado. El impuesto llamado Raíz cobraba por la compra de bienes inmuebles: terrenos y casas, pero desconocemos la fórmula que aplicaban para su cobro y los hay de muy diversas cantidades. Los mesones y tiendas debían de tributar por su actividad. Los mesones tributaban todos la misma cantidad. En este período hemos podido constar el pago de 8 reales cada tercio de alcabala. Las tiendas debían de pagar en función de su tamaño o actividad pues los pagos van desde 2 reales a 7 reales cada tercio de alcabala cada tienda. El Concejo de Espejo estaba presidido por su Junta (Xunta se escribía entonces) y constaba de dos Regidores y un Procurador Síndico. El Procurador equivaldría hoy al actual fiel de fechos. Las elecciones de estos cargos estaba reglamentada por los Alcaldes del Valle en un auto al pueblo de Espejo del 24 de Diciembre de 1.785 por el que se regulaba la forma de elegirlos dadas las disputas que había continuamente entre los vecinos. La fórmula nos sorprende pues no se realiza de forma como la actual que todos pueden votar y ser votados. Extractamos el auto dado al respecto: “Que congregado el Concejo en el día y sitio asignado para el efecto, su Procurador Síndico actual y el que lo fue en el año próximo pasado, salgan y se retiren de él, teniendo presente lo que ba prevenido y que a su empleo incumbe por la utilidad común, nombren dos solos electores cada uno en su respectivo estado, el suio, y estos procedido el devido juramento que deverán prestar ante los Regidores, a una con el Procurador actual, en abiación de empates, vajo del que tiene hecho de mirar por el mejor estar del común y buen recaudo de sus propios, retirados en sala o sitio separado hagan dicha elección de Regidores y Síndico Procurador, guardando huecos y parentescos, y como corresponde; y se tendrá por electo en el oficio aquel que de los tres votos tubiese dos; y en caso de que dichos tres botantes estén dispersos y sus votos recaygan sobre otros tantos individuos, se excluirá de la elección el menor en edad,y quien le votó, deverá dar su voto precisamente en uno de los votados por los otros electores; bien entendido que lo que se ha dicho de huecos y parentescos, se entenderá tener aquéllos, haviendo mediado dos años sin haber obtenido cualquiera de los dichos oficios y que carece de estos, todo el que no fuese pariente dentro del quarto grado de los electores; y restituidos que sean , estos del Concejo, publicarán la elección, se les juramentará y posesionará a los electores en sus respectibos empleos y se anotará en los Libros del Concejo; en los que a sus Ordenanzas, para que en lo sucesibo conste, se entenderá decreto, o insertará tanto de este auto, por el que con fuerza de definitibo, sin hacer condonación de costas asó lo decretaron, mandaron y firmaron, como el que se haga saver en público concejo a fin de que en la próxima elección se de principio a su obserbancia y les conste de su tenor, para cuyo efecto atendiendo a entrar ya mañana en vacaciones , se avilita qualquiera día de ellos, en el lugar de Villanueba de dicho Real Valle a veinte y quatro días del mes de Diciembre de mil setecientos ochenta y cinco años de que yo el escribano doy fe. Licenciado Don Juan Josef deAngulo; Domingo Martínez de Murga (Ambos era los alcaldes ordinarios del Valle); ante mí Vicente Antonio de Anucibay”. Pues bien esta era la normativa que regía entonces para la elección de los cargos de Regidores y Procurador Síndico cada año. Cuando dice el auto que nombren dos personas cada uno en su respectivo estado, se refiere que una persona o vecino debería ser Hijosdalgo y la otra Pechero o común. El hijosdalgo estaba exento de impuesto y el Pechero era el que debía correr con el pago de los mismos. Pero también había otros dos cargos más en el pueblo entonces: El Justicia y el Ministro. El Justicia era la persona que administraba la Justicia y hacía cumplir la misma. Se encargaba de la custodia de presos y otros tipo de personas como pobres, soldados,etc… que iban de Justicia en Justicia, es decir de un pueblo a otro custodiado o guiado por el justicia de cada pueblo hasta el siguiente. También era la persona encargada de los embargos y todo lo relativo al cumplimiento de causas judiciales. Su elección era democrática entre los vecinos del pueblo y la misma se celebraba el primer día de cada año y su duración por el periodo anual. Es el antecedente del actual Juez de Paz. El Ministro era lo que hoy conocemos como el alguacil y aparte de realizar las convocatorias a Concejo era la persona encargada también de acompañar al Justicia cuando realizaba su labor, y los Regidores en gestiones por el pueblo. AÑO 1808 Fueron Regidores de Espejo aquel año, Juan Bautista Alexandre y Pedro Ruiz de la Illa, y Procurador Francisco del Valle. Las cuentas de aquel año fueron las últimas que se dieron en ducados, que al año siguiente fueron sustituidas por reales y maravedíes. Tengo que señalar que las cuentas se daban detalladas pero no por días, por lo que a veces es imposible saber la fecha exacta en que se produjeron. Aquel año de 1808 contaba Espejo con 6 mesones y 4 tiendas desconociendo con precisión la actividad de éstas. Los mesoneros eran: “Antonio Questa; Ignacio Martínez; Juan Bautista Alexandre; Francisco Uriarte; Domingo Izarra; y Pablo Salazar”. Cada uno de estos mesoneros pagaba 8 reales cada tercio de alcabala. Los tenderos eran: “Pedro Martínez; Benigno Martínez; Joseph Gunguitu; y Emeterio Ibáñez” Todos ellos continuaron con sus mesones y tiendas hasta al menos 1.810 que se guardan las cuentas de alcabala. No encontramos evidencias de la estancia de Longa o sus guerrilleros en Espejo, pero sí nuestras cuentas nos delatan la presencia francesa, constante durante todo el año, y diríamos que ocupado o dependiente de ellos. En los gastos de vino o convites encontramos relativos a la documentación necesaria entonces y diligencias administrativas, gastándose “medio azumbre quando se sacó los pasaportes de los franceses primero”, y en entre los gastos “sesenta ducados que se le dio al hijo de Xavier de Gárate, por hir a Vitoria por diligencias para los franceses”, “ treinta ducados que se le dio a Miguel Ruiz de la Illa por un viaxe que hizo a Vitoria por los franceses”, “ochenta y cinco ducados de unos pasaportes que están en Vitoria y no se han cobrado”, “veinte ducados por copias de pasaportes y otras diligencias”, “treinta ducados que se han pagado por el gasto que hizo el escribano, su hijo y caballería quando se vino a notificar a los Alcaldes cierta providencia de la Junta de Gobierno de Vitoria”. La presencia de la tropa francesa también nos es delatada entre los gastos de vino y los gastos en dinero, indicándonos dichos gastos que tomaban el pueblo por la fuerza: “un azumbre cuando se limpió el trigo para moler para las tropas francesas”, “una azumbre quando se hizo registro por lo que faltó quando la primera tropa francesa”, “dos azumbres limpiando el paredón para hirían los franceses a La Mota”, “setenta y uno ducados que se le dio Andrés de Zárate por la varrera de la Mota incluido la puerta donde se cerca la carne por haberla roto los franceses”, ”ciento y ochenta ducados que se han pagado a D. Diego Salazar por siete fanegas y media de cebada que dio el día de Nuestra Señora de Agosto para la tropa francesa”. Por este gasto asentado conocemos que la tropa estuvo en Espejo el día 15. El saqueo de las casas y la brutalidad que suponemos empleaban hizo que el Concejo gastase “setenta ducados que se le dieron a Gabriel Martínez y Casimiro Hortiz por mirar a ver si venían los franceses” También por ello hubo el Concejo de Espejo de recurrir a la solidaridad de nuestro pueblo vecino Barrio, para evitar ciertos saqueos o robos por parte de los franceses y encontramos “un azumbre gastado con las personas que fueron a tratar con los de Varrio el tiempo que había de estar el ganado allí a resulta de la tropa francesa”, “veinte y siete ducados de cántara y media e vino que se les abonó al lugar de Varrio, en tiempo que estuvo el ganado de este Pueblo pastando en aquel”. También había gastos solidarios impuestos como “un azumbre y medio de vino cuidando unos presos y medio azumbre con el que vino con el mandato del buen gobierno” “dos azumbres que se gastaron cuidando unos franceses enfermos” “tres azumbres cuidando franceses enfermos” “un azumbre con unos franceses enfermos que estuvieron en casa de Francisco Vado menor” ”cuatro azumbres con unos franceses que venían de Quincoces” Los grandes gastos venían de la obligación de dar suministro a las tropas francesas y aquel año de 1808, el Concejo de Espejo obtuvo de su colecta noventa y una fanegas y cuatro celemines y tres cuartos de trigo. De ellas hubo de gastar setenta y una fanegas un celemín y un cuarto “que se han consumido con las tropas francesas cuando estuvieron acantonadas con el general Musmier”. Aquí nos dejaron nuestros antecesores el nombre de quien mandaba aquella tropa francesa, pero no hemos encontrado nada relativo a esa persona. El Concejo de Espejo tenía aquel año ingresos procedentes de los arrendamientos de sus tierras: Pieza del Soto, Heredad en Traslomillo, Heredad en La Dehesa, Huertas del Camino, Huertas de la Herrán; Huerta del señor Cura; Eras de Trillas; Pieza de la Pasadilla y del Charco; Huerta de Mari Cruz de Aguirre, así como del molino y sus heredades, y la renta de la casa carnicería. Pero también hemos cotejado que no hay mal que por bien no venga, y por la estancia francesa se produjeron ingresos, malditos ingresos dada la situación: “trescientos y setenta y dos ducados que hicieron la leña mayz de las suertes del campamento de los franceses” y “catorce ducados que balió la leña que se bajó del Carrascal para la primera tropa francesa”. Nos deja bien claro que para acampar la tropa hubo que habilitarles un espacio, y dicho espacio tuvo que ser limpiado de árboles y los maíces que se tenían plantados. Suponemos que aquella primer tropa francesa pagó la leña que se les bajó del Carrascal, o bien que no fuera utilizada y se vendiera a un tercero posteriormente. Aquel año de 1.808, Espejo pagaba sus contribuciones a Vitoria tanto en dinero como en especie, en concreto sal que se traía de la vecina Salinas, destacando un gasto de “cuarenta ducados que se les dio a los que condujeron la sal de Salinas a Vitoria”. Pero a pesar de lo que empezaba a ser tanto mal para el pueblo, este seguía fiel a sus costumbres hospitalarias con los pobres, y así tenemos constancia de uno gastos de “diez ducados por el pan de todo el año dado a los pobres”, y “noventa y siete ducados a Antonio Ruiz por conducir los pobres todo el año”. Era costumbre u obligación moral la asistencia a los pobres que transitaban por Espejo. Por ello y a cargo del Concejo, había una persona que se encargaba de transitarlos o llevarlos a su casa, donde disponía de un pequeño local, en cuyo suelo se hacía colchones con montones de paja limpia, donde pasaban la noche y también el encargado de transitarlos les daba pan y sopa para su alimentación y la obligación de facilitar fuego para calentar el puchero si lo traían que era lo habitual. Hasta el año 1.927-1928, se ha conocido en Espejo una casa particular cuyo dueño, Félix Salazar, pastor del pueblo, era el encargado de transitar los pobres, y se hallaba ubicada detrás de la casa junto a la Iglesia que tiene el lema de “Vita sapientis mortis meditaio” y la siguiente casa, que hemos conocido como la de la Cantona. Félix Salazar fue el último en dicho oficio de transitar los pobres. Su casa estaba en el hueco que hay actualmente entre las dos casas mencionadas y junta a otra más grande que ocupaba el caminero. En la casa de éste, por culpa de alguna chispa que saltó de la cocina empezó el fuego, que se extendió rápidamente por la casa y la casa del pastor, poniendo en peligro también las otras casas mencionadas. La gente del pueblo consiguió apagar el fuego desde los tejados de ambas casas con grave peligro para sus vidas, no pudiendo evitar la destrucción de la casa del pastor y la mitad de la casa del caminero, que fue reconstruida en lo que se pudo y en la actualidad es la casa que podemos ver en el callejón entre ambas casas con acceso por calle de la Iglesia. Félix Salazar continuó con sus oficios de pastor y alberguista de pobres en una casa en el Barrio de la Mota. AÑO 1809 La primera noticia que encontramos de su estancia en Espejo no puede ser más perjudicial para Francisco de Longa: estuvo preso en Espejo. El día 30 de Diciembre de 1.809, cuando Francisco Longa acababa de recibir en la Villa de Salinas de Añana de la administración de las Reales Fábricas de sal la cantidad de 12.192 reales y 29 monedas de vellón para llevar dichos fondos a la Junta Central, llegó un mensaje del sargento Manuel de Echenagusía, informándole de que había apresado en Fontecha a tres de los ocho jinetes mandados por el sargento Ventura Vélez, que el día 23 habían perpetrado el robo al administrador de las Reales Fábricas de sal, don Juan Sáenz de Valluerca, bajo amenazas y entrando por la fuerza en su casa, la cantidad de 8.538 reales y 3 monedas de vellón. Antes de dirigirse a Fontecha le pidió para formar a los reos el correspondiente proceso, le pidió al administrador que le custodiara los caudales que acababa de recibir. Cuando iba ya a salir, llegó a la Villa, Dionisio Medina, antiguo guarda de tabaco y miembro de la partida guerrillera de Cuevillas, acompañado de bastantes jinetes, con las carabinas en posición de hacer fuego, preguntando “dónde están esos ladrones y dónde ese bribón de Longa” y arrollando a la gente y ganado que aquel día abarrotan la plaza principal con ocasión de celebrarse feria. Al salir Francisco de Longa al encuentro de Medina y los suyos, éstos le desarmaron a él y a los hombres que le acompañaban, llevándolos presos a ESPEJO en presencia de Ignacio Alonso, menor “Cuevillas”. A ESPEJO habían sido llevados desde Fontecha también el sargento Echenagusía y los hombres de su destacamento. (“Francisco de Longa, de Guerrillero a General en la Guerra de la Independencia”, José Pardo de Santayana y Gómez de Olea.) ¿Dónde estuvo preso Francisco de Longa en Espejo? Por los documentos que obran en el archivo del Concejo de Espejo, conocemos la existencia por aquel tiempo y hasta la segunda mitad del siglo pasado, de una casa denominada “Casa Tabernilla”, propiedad entonces del Concejo de Espejo, que hacía funciones evidentes de taberna donde se vendía el vino que era competencia concejil entonces. Esta casa también funcionó como cárcel, como se ha transmitido por vía oral en el pueblo de Espejo. Actualmente está destinada a vivienda y está señalada con el número 40 de la calle Saturnina Salazar, presentando una peculiar portada dividida en dos mitades, teniendo el poste divisor y el encuadre de aquélla en madera. En este año de 1.809, eran Regidores José Díaz de Junguitu y José de la Valle y Procurador Valentín del Valle. Las cuentas empiezan a contabilizarse en reales y maravedíes. El pueblo estaba ya en plena guerra con continuas visitas y atropellos por parte de las tropas francesas y españolas indistintamente, empezando a ser sangrante para la economía del concejo el suministro obligatorio y a la fuerza que había que darles a ambas tropas. Espejo se vio obligado a empezar a vender sus tierras y aquel año hubo de venderse tierras y obtener dinero por ellas para hacer frente a los pagos de los suministros principalmente, así como los obligados al Valle: - 1.480 reales que valió el terreno que se vendio en el Robrecillo - 1.704 reales que valio la pieza de Arroyales que la compró José Junguitu - 80 reales que valio el terreno de Arroyales que se vendió a Valentín del Valle - 378 reales que valio la quarta parte de la pieza del Robrecillo - 370 reales que valio el terreno que se le dio a José Junguitu delante de sa que tiene en el Varrio del Puente. - 1.240 reales que valió la pieza del término de Traslomillo y que se le vendió a José Junguitu. - 1.100 reales que valió la huerta que se le vendió al señor Cura - 2.240 reales que valio la heredad de Traslomillo que le vendió a José de Junguitu. La necesidad de dinero para contribuir por los vecinos nos la da este asiento: - 2.000 reales que no entregó el seis de Febrero, Benigno Muñoz, para en cuenta de la Pieza de la Paul, y éstos fueron para hacer la paga de treinta vecinos. Era tal la urgencia y necesidad de dinero para atender los suministros y contribuciones que hemos encontrado incluso la siguiente entrada de dinero: “doce reales por los juncos del río” Aquel año el Concejo de Espejo obtuvo de su cosecha “un ciento fanegas y siete celemines y medio de trigo”. El trigo era una muy buena moneda de pago y así encontramos: - “6 fanegas que puso el lugar por un escote de a celemín por pagador”. Si tenemos en cuenta que una fanega equivalía a doce celemines, obtenemos entonces que en Espejo había 72 pagadores, normalmente vecinos y se contaban por cabeza familiar, por lo que sus habitantes rondaría entre 350 y 400 personas. - “Veynte y nueve fanegas que se vendieron para pagar lo que se llevó Medina atento el diez por ciento”. Este Medina, de nombre Juan Tomás, era vecino de Tuesta y ocupaba en aquellos años el puesto de recaudador de las contribuciones del Valle de Valdegovía. - “doce fanegas y media al médico por su salario” - “diez y nueve fanegas al Boticario por su salario” - “siete fanegas al Maestro de Niños” Estos tres últimos pagos nos indican la tabla salarial existente entonces, siendo el Boticario quien más cobraba y el maestro el que menos. Los pagos en dinero empiezan a ser abundantes para la contribución a la causa francesa o española, regados dichos pagos con sus correspondientes convites a vino. Aquel año iba mal para los soldados españoles: “un azumbre que se gastó con quatro prisioneros de España que venían de Vitoria”, “medio que se gastó con dos prisioneros españoles”, “otro medio que se les dio a dos soldados españoles prisioneros”, un azumbre que se gastó con unos vecinos que estubieron qustodiando presos franceses”, “un azumbre que se gastó con quatro soldados de España prisioneros”. La presencia española también se detecta pero en menor grado que la francesa en este tipo de gasto en vino: “un azumbre que se gastó con unos soldados Españoles”, “un azumbre con unos de Billanueba que vineron con unos soldados españoles y no quisieron dar recibo de ello”. También consta el gasto de “un azumbre con quatro personas que fueron a Bergüenda con quatro presos”. No faltan los gastos en vino debido a diligencias: “cinco azumbres con las personas que fueron a Pancorbo el día de los Santos Reyes”, “un azumbre con uno de Billaba que vino con órdenes y el alguacil del Valle”. No solo los suministros eran en comida pues se gastó “medio azumbre quando se hizo el memorial de un escote para la leña que se pagó para Vitoria” Y para corroborar la dependencia francesa se asienta un gasto de “medio azumbre que se gastó con uno de Alcedo quando vino a que fuéramos a jurar por Napoleón”. En cuanto a la sangría de los pagos en dinero por causa de dicha guerra abundantes y realmente onerosos para los entonces vecinos de Espejo y por ende de su Concejo: - “1.500 reales que se gastaron el día 22 de Mayo por una paga de veinte reales cada pagador”. Aquí los pagadores ascendían a 75. - “1.500 reales que se pagaron el 20 de Junio de la paga de veinte reales por pagador” - “1.965 reales de una paga de treinta reales por pagador y que se pagó día 6 de Febrero por 65 pagadores y medio” - “1.010 reales y 6 maravedíes importe de los buenos de las Tropas Francesas como consta por el recibo dado para los señores comisionados, los que quedan en abono de este pueblo” - “4.638 reales y 8 maravedíes importe de los recibos de las Tropas Españolas, los que presentamos para que la comunidad se conviene de su certeza”. El control por parte de los comisionados en este caso del Sr. Juan Tomás Guinea que era el recaudador del Valle es muy meticulosa y se anota como gasto “876 reales que se llevó Medina la pérdida con que se conformó el pueblo a pagar para el administrador de Salinas ya que para llevarlo el diez y quatro por ciento a Vitoria, pérdida de dos reales por fanega por haberse vendido aquí a 34 reales y en dicho Vitoria la pagamos a 36 y trabajo de las personas nombradas por este Concejo para practicar todas las diligencias. Se ve que la especulación o el aprovecharse de la situación no es de ahora. Para pagar aquella contribución se necesitó comprar trigo en Vitoria a 36 reales la fanega y cuando se entrega para el pago se valora a 34. Encontramos pagos que los vecinos hacían por el Concejo y éste quedaba deudor: - “215 reales que se le han pagado a Nicolás de Vadillo a cuenta de lo que se le estaba debiendo de Trigo que él había dado para raciones” - “320 reales a José de Junguitu a cuenta del importe de los bueyes que se le debían.” La requisa francesa era implacable: “18 reales que se gastaron quando vino el comisionado de la Junta Provincial a reconocer los pajares y grano que había.” Tanto miedo provocaba la presencia francesa que “4 reales que se le dio a Casimiro Ortiz por hir a Berguenda haber si venían los franceses” se asientan como gasto ese año. Miedo debían de tener entonces a los franceses, porque no pensamos que en Espejo estaban afrancesados. Los guerrilleros estaban también por la zona acosando a las tropas francesas. Y nuestros antecesores nos dejaron el siguiente gasto: “tres reales en un quartillo de aguardiente que se gastó con los briganes para entretenerlos no hirian a tiro tras los franceses”. Briganes denominan así los franceses a los guerrilleros. También era por cuenta del Concejo los gastos de los trámites: “8 reales que se gastaron quando se llevaron las dos cuentas de la Tropa Francesa a Billanueva”, “10 reales que se dieron a Roque Ortiz por ir a Miranda con un oficio día 20 de Agosto”, y “10 reales que se dieron a Juan Angel Laría por hir a Miranda con un parte el día 3 de Septiembre”. Estas fechas junto con algo de lo leído nos indican la presencia francesa en Espejo durante los meses de Agosto y Septiembre y posteriormente también en Octubre ya que hay un gasto en las cuentas de Espejo: “seis reales que han cobrado los vecinos de Tuesta por dos carros de leña que traxeron para el campamento día veynte y dos de Octubre para la tropa francesa”. Pero el dinero no daba para tanto pago que había que realizar. Ese año “de estas cuentas se rebajan las partidas que están a nuestro favor y no se han pagado: - 24 fanegas, quatro celemines y tres quartillos de trigo que damos en cargo a favor de esta comunidad, vendidas a 48 reales y medio la fanega, importan 1.183 reales. - De sisa que se debe al Valle, 1923 reales con 30 maravedíes del último tercio - De alcabala también se debe al valle 110 reales del último tercio - De el diez y quatro por ciento que se le debe al Valle, 245 reales - 181 reales y medio correspondiente a el ORRIO. (no hemos sabido interpretar esta deuda) - 100 reales a Francisco Uriarte causador de suministros - 6 reales y medio a José de la Valle por tres raciones de Zebada para la Tropa Española - 3 reales a Vicente del Vado por dos celemines de zebada para suministrar a las tropas. Para ahorrar gastos se comisionan entre los pueblos para en nombre de ellos ir a diligencias y así consta: “50 reales que recibimos de los lugares de Tuesta, Alcedo y Vachicabo, por las diligencias que practicó Miguel Loizaga en Vitoria para que no hiríamos con raciones a la Villa de Comunión”. La diligencia de Miguel Loízaga dio buenos resultados pues hubo un pago a cuenta de ello: “treinta reales que costó un memorial decretado en la Junta de Gobierno de Vitoria para que no contribuisemos con raciones a la villa de Comunión, Tuesta Alcedo Vachicabo y este lugar”. Como podremos ver estos años cuando las tropas requerían raciones en un pueblo en este caso Espejo, las mismas debían ser aportadas no solo por Espejo sino por los pueblos circundantes, que quedaban deudores del primero por dichos suministros. Se sigue practicando la obligada solidaridad con los forasteros presos:“4 reales que costó la comida de un preso que hiba de justicia en justicia”. En cada pueblo había un justicia quien debía de administrar la misma. Así un preso podía salir desde Bilbao hasta Burgos de justicia en justicia, esto es de un pueblo a otro hasta llegar al destino. El preso era recibido por el justicia del pueblo donde se llegaba y quedaba así a su cargo, hasta entregarlo en el pueblo siguiente en que quedaba ya liberado de la carga y responsabilidad de la custodia y tránsito del preso. Tampoco se olvidan de practicar la generosidad con los pobres: “140 reales a Formerio del Vado por el trabajo de conducción de pobres todo el año”. No sabemos si los niños eran muy brutos o lo era el maestro pero hay un gasto de dinero de “dos reales por la compostura de la mesa de la Escuela”. Pero el gasto más asombroso que vimos ese año y a cuenta de la disputa del comunero con el pueblo de Barrio: “12 reales que se le dio al Alcalde de Salinas, para pagar una merluza, el día que vino a reconocer el término de la disputa”. Las comidas institucionales existían en Espejo en aquel año de1.809. AÑO 1.810 Fueron Regidores este año Román de Pinedo y Vicente del Vado y Procurador Francisco Uriarte En Enero de ese año Espejo seguía bajo la dominación francesa: “cuatro reales que se gastaron con un peón que embió el comandante de Orduña el día cinco de Enero”. Para seguir subsistiendo y poder seguir haciendo frente a los suministros obligados para las tropas de ambos bandos, el Concejo de Espejo, necesitó seguir vendiendo sus bienes raíces incluso los terrenos incultos hasta el momento: - “10.180 reales por las dos heredades que compró Benigno Muñoz propias de este Concejo, la una surcante a la Campa de la Paúl y a la otra al término Soladera” - “300 reales que pagó Valentín del Valle por la heredad de la Pasadilla que compró a este Concejo” - “5.555 reales que valieron las heredades de la Errán y dos del Parayuelo que vendió el Concejo a varios vecinos” - “1.520 reales de tres huertas que se vendieron en el Parayuelo y otras tres en la Errán” - “3.684 reales por siete terrenos incultos que se vendieron con facultad del Concejo de Vitoria” Pero también ingresos se obtenían con el cobro de lo que otros pueblos debían a Espejo, cuyo cobro llevaba también su consiguiente pequeño gasto en vino como veremos: - “Un azumbre y medio con la Justicia de Alcedo quando vinieron a pagar el primer plazo de los 1.900 reales y 20 maravedíes que debían a este lugar” - “1000 reales recibimos del lugar de Alcedo a quenta de los que está debiendo por razón de suministros” - “Dos azumbres de vino con la Justicia de Villamaderne quando vinieron hacer la escritura de los 2.412 reales y 25 maravedíes que eran en deber a este pueblo por razón de suministros”. - “1.200 reales recibimos del lugar de Villamaderne a quenta de lo que está debiendo por razón de suministros” - “831 reales y 16 maravedías del lugar de Varrio a quenta de lo demás que está debiendo por razón de suministros” - “700 reales del lugar de Villanueva a quenta de lo que está debiendo por razón de suministros” No se han encontrado gastos de convite a pueblo con estos dos últimos pueblos de Barrio y Villanueva. ¿Serían abstemios sus Justicias? Realmente dramática debía de ser la situación en la que encontraba aquel año nuestro pueblo vecino de Tuesta: “Un azumbre con los regidores de Tuesta viniendo a suplicar no los pusiéramos en Justicia por la cantidad que debían a este Concejo” La frase que escribieron nuestros antepasados lo dice todo “suplicar “para no ser denunciados ante la justicia por no pagar. El pueblo de Espejo debió arreglar el tema amistosamente pues vemos estos asientos siguientes que nos indican que al igual que ahora ante Notario, entonces escribano, se formalizó un préstamo: - “2 Azumbres de vino gastados con la Justicia de Tuesta haciendo la escritura de los 3.067 reales y 29 maravedíes que estaba debiendo a este Concejo por razón de suministros” - “1.500 reales recibimos del lugar de Tuesta a quenta de lo que está debiendo por razón de suministros” A finales de Febrero de 1.810, la partida de guerrilleros de Longa, montó una emboscada cerca de ESPEJO en una zona de bosque inmediata a la Venta del Monte en la que apresó varios carros rezagados de una gran columna francesa que se dirigía de Orduña a Pancorbo. En el ataque murieron los 30 soldados francesas que los custodiaban, pero al oír los disparos, la columna volvió sobre sus pasos y los guerrilleros tuvieron que abandonar el botín. (“Francisco de Longa, de Guerrillero a General en la Guerra de la Independencia”, José Pardo de Santayana y Gómez de Olea.) Hoy no conocemos una zona de bosque en las inmediaciones de la Venta del Monte también conocida como Venta Pinares en la actualidad, más bien la carretera actual que entonces coincidía ya con el camino de Orduña a Pancorbo, está rodeada de campos agrícolas, y muy pequeñas zonas de bosque, pero al menos nos queda la seguridad de que esa Venta del Monte sigue existiendo hoy en día. Quizá de esa época dada la presencia francesa por esta zona de Espejo, aunque de paso esta vez para los franceses, encontramos los siguientes gastos: - “20 reales pagados a Casimiro y Roque Ortiz por hir a Miranda a dar quenta al Comandante de lo que había ocurrido” - “14 reales pagados a Casimiro Ortiz por hir aMiranda a dar parte de lo que en el día ocurría” - “10 reales pagados a un peón que fue a Miranda a dar parte al comandante de la Plaza” - “18 reales pagados a Roque Ortiz por hir a Vitoria a dar parte al comandante” Vemos que los lugareños estaban obligados a informar a las comandancias de lo que ocurría en la zona, suponemos cada vez que llegaban los guerrilleros. En las cuentas del pueblo, podemos constatar: “el dyez y ocho de Marzo pagamos a los vecinos que tenían que percibir por haber suministrado con mayores cantidades que la de 224 reales y 12 maravedíes que resultó salir cada vecino, lo que importe 6.452 reales.” Pero el pueblo siempre temía la llegada de las tropas francesas y se procuraba estar sobre aviso al igual que los pueblos limítrofes o cercanos: - “ 1 azumbre de vino gastado con los regidores de Villanañez quando vinieron a tomar informe si las tropas habían salido de Vitoria para esta Hermandad” - “ 4 azumbres con las personas que estubieron de guardia por haber mucha tropa en Villanañez” - “ 20 realesa los peones de Orduña viniendo diferentes veces de parte del Señor Alcalde de aquella ciudad dándonos aviso de que venía la Tropa” Y no era para menos, la llegada de la tropa implicaba su alimentación y cuidado, así como los que ocasionaba la guarnición permanente en Salinas. La alimentación era variada también como podemos ver en las cuentas del Concejo: - “Una azumbre de vino con dos vecinos de Salinas quando vinieron de guías de la Tropa Francesa” - “ 4 azumbres con las personas que anduvieron recogiendo pan por el lugar para la tropa de Salinas” - “Una azumbre con tres vecinos de Salinas se llevasen prontamente tres cargas de vinoo a dicha Villa para la Tropa” - “2 Azumbres cobrando dos celemines de trigo de cada vecino para la tropa” - “ 627 reales pagados a Don Manuel de Salazar importe de granos y demás que tenía dados para la tropa” - “826 reales y 16 maravedíes pagados a D. Diego Ignacio Salazarimporte de 35 fanegas de zebada y otras cosas que tenía dadas para la tropa” - “154 reales pagados a D. Antonio Cirilo y Gaytçan, importe de 3 fanegas de trigo quatro abes (aves) que tenía dado para el abasto de la tropa” - “62 reales pagados a Miguel Ruiz de un carnero que tenía dado para raciones para la Tropa” - “15 reales pagados a Carlos del Valle por dos gallinas que había dada para la Tropa” - “16 reales a Manuel Ruiz por dos gallinas que tenía dadas para laTropa” - “70 reales a los comisionados por 100 libras de pan cocido que nos tenían dado para la Tropa” - “20 reales a Ramón de Pinedo a quenta de un cernero tasado en 60 reales para la Tropa” - “14 reales a Francisco Salinas en pago de un cordero tasado en 20,que dio para la Tropa” - “8 reales a Juan Francisco del Vado menor a cuenta de un carnero tasado por los peritos en 60 que dio para la Tropa” - “6 reales a Andrés de Zárate a quenta de un carnero tasado en 60 que dio para la tropa” El 3 de Junio de 1.810, desde ESPEJO, el antiguo guerrillero Campillo, ya integrado dentro de las tropas militares españolas mandadas por el brigadier Porlier, envía una carta a Francisco de Longa, en que Juan Díez Porlier le pedía que arrestara a los Cuevillas, por el asunto de un oficial de la partida de Campillo, procedente del ejército, que uno de los Cuevillas, Alonso menor, había apresado. El 2 de Julio, Longa invitó a merendar a los Cuevillas en Medina de Pomar, y una vez allí los hizo prisioneros, apoderándose de la infantería de la partida de los Cuevillas, unos 150 hombres, de ellos unos 65 alemanes. Igualmente les arrebató los 10 franceses que aquellos habían hecho prisioneros el día anterior en Valmaseda. Los Cuevillas no habían sospechado de las intenciones de Longa dado que desde el incidente de Diciembre anterior habían tenido varias ocasiones de colaborar. (“Francisco de Longa, de Guerrillero a General en la Guerra de la Independencia”, José Pardo de Santayana y Gómez de Olea.) Vemos que Espejo seguía siendo un centro o pueblo base para la guerrilla donde continuamente se instalaban. Y también que sin los automóviles de hoy en día, y sólo con los pies y caballos, de un día a otro iban de Valmaseda hasta Media de Pomar, dándonos idea de la gran movilidad de aquellas gentes. A principios de Septiembre de aquel año de 1.810, la guerrilla de Longa, que ya había hecho alguna recluta forzosa entre la población de la zona, debía tener en torno a los 500 hombres. Desde el cuartel general francés en Vitoria se diseñó una operación de cerco contra Longa en la que los franceses emplearon 5.000 hombres. En primer lugar había que ocupar con guarniciones las principales poblaciones a modo de círculo dentro del cual quedara encerrada la guerrilla, para después perseguirla y aniquilarla. Con ese fin, columnas francesas, procedentes de Bilbao, Vitoria y Burgos, ocuparon: Valmaseda, Arcénigo, Orduña, Salinas de Añana, ESPEJO, Bergüenda, Puentalarrá, Subijana de Morillas, Frías, Media de Pomar, Villarcayo y Espinosa de los Monteros. A Villarcayo y Medina de Pomar llegaron mamelucos y lanceros polacos de la Guardia que procedían de Castrojeriz. Al verse en tal situación, Longa refugió a la infantería en el valle de Valderejo mientras la caballería rompiendo el cero atravesaba hacia las montañas de Escaray. Después la infantería en pequeñas unidades huyó desde Valderejo hasta la zona de Reinosa. (“Francisco de Longa, de Guerrillero a General en la Guerra de la Independencia”, José Pardo de Santayana y Gómez de Olea.) Nuevamente Espejo es citada como población importante para las operaciones de la guerrilla de Longa. La ocupación de los pueblos mencionados nos da una idea de la zona de acción de Longa y sus guerrilleros. También pueblo importante para los franceses pues destacaron en Espejo guarnición. La presencia francesa traía también gastos administrativos por razones de diversa índole: unos gastos por desplazamientos y otros financieros ya que las cuentas debían hacerlas gente con conocimientos que muchas veces estaban alejados de las personas que ocupaban los cargos públicos: - “Un azumbre de vino con dos de vecinos de Cárcamo quando vinieron con una orden del Real Servicio” - “Un azumbre y medio con las personas que asistieron a hacer la cuenta con Don Diego de Salazar de todo lo que había dado para las Tropas Francesas” - “Otro y medio azumbre con las personas nombradas que fueron ha hacer la cuenta con el Señor Cura y el Boticario de lo que habían dado para el surtido dela Tropa” - “120 reales que hemos pagado a el señor Miguel de Loízaga y Benigno Muñoz por el trabajo y arreglos de todo lo suministrado” - “4 reales por un mandato general para que pagasen los lugares la cantidad de los suministros” - “215 reales se ha pagado a Valentín por las diligencias que practicó del dyez y nueve por ciento con una obeja y dio para racione, como consta en las cuentas de este Concejo” También constan pequeñas y diversas cantidades “con hir con pliegos a Frías, Miranda, a Bóveda y desde allí a Losa”. A veces también había que llevarlos los suministros y si salía mal la cosa había que hacerse cargo de los daños producidos y a escote entre los vecinos: “ 2.496 reales pagadosa varios vecinos por las Yugadas que perdieron quando fueron de bagaje y esta cantidad se entregó a cuenta de la paga de 19 reales y 27 maravedíes cada vecino” A mediados de Septiembre de 1.810, Longa consiguió reunir de nuevo a su guerrilla en Cuartango. Los principales pueblos (entre ellos ESPEJO) seguían ocupados con guarniciones francesas, por lo cual la supervivencia en la región seguía siendo difícil. Los franceses tuvieron noticia de su llegada y organizaron de nuevo una operación de cerco, esta vez sobre un espacio más reducido y fácil de cerrar. Desde las guarniciones de Vitoria, Nanclares de Oca, Puebla de Arganzón, Salinas de Añana, ESPEJO, Orduña y Murguía salieron unos 4.000 hombres con empeño del general de Vitoria de que precisamente le habían de presentar la persona de Longa para que en caliente colgarlo en aquella plaza. Longa consciente del peligro que corría, y advirtiendo el descuido de las guarniciones de La Puebla y Nanclares de no haberse situado a completar el cerco, hizo salir por esos vacíos la infantería y caballería poniéndola a salvo. (“Francisco de Longa, de Guerrillero a General en la Guerra de la Independencia”, José Pardo de Santayana y Gómez de Olea.) Espejo seguía ocupada por la guarnición francesa. El día 22 de octubre de 1.810, y tras echar Abecia, de la partida de Longa, a los franceses de Salinas de Añana, y apoderarse de los 35.000 reales y 5.000 cartuchos que se encontraban dentro del fortín con empalizada que los franceses habían construido como reducto dentro del cual podían defenderse contra una fuerza guerrillera muy superior en número, Longa ordenó echar bando para que todas las personas sin distinción de aquella villa de Salinas de Añana concurriesen con las herramientas que cada uno pudiera haber a derribar la obra de dicha fortaleza y a quemar la empalizada. Al día siguiente la partida hizo huir igualmente a las fuerzas francesas estacionadas en ESPEJO y Bergüenda, destruyendo del mismo modo las fortificaciones. Los franceses enviaron nuevas fuerzas aquel día pero no se atrevieron de momento a dejar allí guarnición por encontrar las empalizadas y demás defensas destruidas. Para presionar a la población, se llevaron presos a Vitoria al alcalde y al administrador. (Suponemos que serían los de Salinas). (“Francisco de Longa, de Guerrillero a General en la Guerra de la Independencia”, José Pardo de Santayana y Gómez de Olea.) Espejo es liberada de la guarnición francesa y destruida la fortificación. ¿Dónde estuvo esta fortificación? Realmente no lo sabemos. Pero nos inclinamos a pensar que dicha fortificación tuvo como centro la casa sita en la carretera de Pancorbo a Orduña, conocida hoy como casa de los Lafuente así como su cabaña. Nos basamos en un plano de 1.839 que está en nuestras manos, en el que por mor de la guerra carlista se fortifican esa casa y cabaña también. Por su situación a la salida o entrada al pueblo de Espejo, así como su ubicación junto a la carretera, permiten su fortificación, cortando la carretera actual, y haciendo pasar los carruajes y caballerías necesariamente por el camino trasero de dichas casas hoy calle Las Arenas, describiendo el mismo una curva alrededor de dichas edificaciones haciéndolas muy proclives para la defensa de Espejo. Pensamos en ese sitio pues la historia se repite y no habían pasado tantos años entre la Guerra de la Independencia y la primera guerra carlista (1.833-1840) Vemos también como para la destrucción de la fortificación Longa empleó a los habitantes de Espejo como anteriormente lo había hecho con los de Salinas. Eso mismos días del mes de octubre de 1.810,le llega a Longa la información de que estaba para llegar un convoy enemigo compuesto de 53 carros cargados de vestuario y otras riquezas para el ejército francés, con 550 hombres de escolta que se dirigían para Bilbao pasando por la Ciudad de Orduña. A raíz de esta información se trasladó Longa desde ESPEJO, con una parte de su gente al pueblo de Villalba de Losa, de cuyas inmediaciones requisó varias yuntas de bueyes y reclutó a unas cuadrillas de jornaleros para que por la noche fueran a la Peña de Orduña a cargar piedras y a trasladarlas con las carretas a los puntos que él designó. (“Francisco de Longa, de Guerrillero a General en la Guerra de la Independencia”, José Pardo de Santayana y Gómez de Olea.) Traemos este texto ya que sirva para describir como era entonces el Camino de Burgos a Bilbao, que se separaba del camino real de Francia después de pasar Pancorbo, cruza el Ebro por Puentelarrá, pasa por Bergüenda y ESPEJO, y tras pasar un pequeño puerto boscoso llega a Berberana en el amplio valle de Losa. Desde ese pueblo el camino sube suavemente por un hayedo abierto hacia la cumbre cárstica y casi llana de Peña Orduña. (“Francisco de Longa, de Guerrillero a General en la Guerra de la Independencia”, José Pardo de Santayana y Gómez de Olea.) Nuevamente se hace mención a un pequeño puerto boscoso que hoy no existe. Seguramente se refiera al tramo actual entre la Venta del Monte y Osma. Hay que tener en cuenta para la no existencia actualmente de tramos boscosos que muchos de estos terrenos tuvieron que ser dedicados a cultura (cultivo) por los pueblos de Valdegovía para con ello evitar el hambre dada la ruina a los que les llevó esta Guerra de la Independencia, con grandes aportes económicos tanto a la guerrilla como a los franceses. También obligó a estos pueblos, y entre ellos a Espejo a desprenderse de muchas de sus tierras y patrimonio para solventar las deudas contraídas por esta guerra. La estancia de las tropas francesas y españolas por la zona en plan de acecho al enemigo o emboscada hace que también queden presos personas ajenas a la batalla, y por supuesto es el pueblo quien tiene que hacerse cargo de los daños: - “1 azumbre devino con unos carreteros de Vizcaya viniendo a cobrar una carga de vino, lo que se les embargó la Tropa” - “ 320 reales que se pagaron a unos carreteros de Vzcaya importe de 7 cántaras de vino a razón de 32 cada cántara incluso 80 reales del valor de los pellejos que se perdieron y dicho vino se embargó la Tropa” - “238 reales pagados a Bautista Alejandre por una carga de vino que el embargó la Tropa en la Peña de Orduña, la qual era de syete cántaras y quynce libras a precio de 32 realesla cántara y se le recogió el correspondiente y revisado y pasado por los señores contadores de este Valle, y en favor de este Concejo”. Las deudas de los particulares por este motivo podían ser endosadas al Concejo. - “140 reales a Gregorio de la Valle por quatro pellejos que se les llevó la Tropa con vino a razón de 35 reales c

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